Una región de O´Higgins y ciudades más seguras

Por Eduardo Vergara B. Fundador del Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Seguridad Humana. (@EduardoVergaraB)

Seguir alimentando el discurso de la inseguridad no es solo irresponsable sino que peligroso. Al mirar las cifras del año que recién terminó en comparación a años anteriores, vemos que en la región hubo 1.234 delitos menos y observamos bajas considerables en una serie de delitos de mayor connotación social. Para seguir mejorando, es necesario partir con el diagnóstico correcto y dejar de lado discursos políticamente convenientes que logran mantener a la ciudadanía asustada. Esto no significa crear una falsa realidad respecto a la situación en que vivimos, sino entender el fenómeno de la seguridad en su debida proporción.

Mientras a nivel nacional las cifras de delitos cayeron y se ubicaron en los niveles más bajos de los últimos 6 años, la región también muestra cifras alentadoras. El 2015 en comparación con el 2014, en O´Higgins vimos una reducción de los delitos de mayor connotación social (DMCS) del -4.6%. En particular, la reducción se dio en hurtos donde la variación es del -7%, en robo con violencia llegando al -2.5% y en violaciones con un -8.2%. Al mirar la capital, Rancagua, las cifras son incluso mejores llegando a una reducción de (DMCS) en un -10.8%, 1.182 delitos menos que el año anterior. Los hurtos bajaron en un -18%, el robo con sorpresa un -17% y las violaciones en un -13.9%. Estas cifras ponen tanto a la Región de O´Higgins como a Rancagua mejor que el promedio nacional. Estas son sin duda buenas noticias.

Por otro lado, también hay cifras que preocupan. Por ejemplo el robo con violencia y el robo en lugar habitado subieron tanto en nuestra región como en Rancagua. El alza en la región es del 14% y el 7% para cada uno de los delitos mencionados. Además hubo 39 casos más de microtráfico y 14 casos más de porte de armas. Si bien son cifras y diferencias menores, no son por ello menos preocupantes.

A pesar de los avances y los esfuerzos, no estamos satisfechos. Primero, es clave seguir profundizando la cooperación con diferentes actores. Por ejemplo, durante diciembre, junto a la Gobernación de Cachapoal lideramos una mesa que se focalizó en el comercio y la seguridad con motivo de las fiestas de fin de año. En ella una serie de actores, junto con policías y representantes del Gobierno, definimos un paquete de acciones y compromisos concretos. El éxito de esta mesa llevó a que decidiéramos mantenerla durante el 2016.

En segundo lugar,  necesitamos mejorar la coordinación entre seguridad pública y seguridad privada. En muchos casos las alarmas, los circuitos de televisión y guardias son recursos extremadamente costosos y si no se gestionan con coordinación permanente y cercana con Carabineros y la PDI, se transforman en  un gasto desmesurado y poco útil. Un ejemplo concreto es la interacción de lo público y lo privado se ha visto en los encuentros de O´Higgins, donde gracias al esfuerzo conjunto y el compromiso con los hinchas, hasta el bombo ha podido entrar a la barra en medio de un escenario de seguridad proporcional e inteligente. De cierta manera se ha mantenido el ambiente de fiesta y convivencia que logramos todos durante la Copa América en Rancagua.

Resulta clave, que por medio de la coordinación amplia y teniendo en cuenta la necesidad de entender que todos somos responsables, avancemos en recuperar los espacios públicos hoy en manos de delincuentes e ir reduciendo el territorio donde estos puedan actuar con impunidad. Los municipios deben jugar un rol central, usando de buena manera los fondos que les transfiere el Gobierno de forma anual y midiendo su impacto de manera permanente. El combate frontal a la delincuencia es tarea de todos, parte por la responsabilidad, sigue con el compromiso y con la creación de indicadores que nos permitan evaluar avances y mejorar los malos resultados de forma continua.

Publicado en Diario El Rancaguino