México y su percepción hacia las drogas

Por Zara Snapp y Jorge Herrera Valderrábano.

El Estudio 2014-2015: Políticas de Drogas y Opinión Pública en América Latina (aquí)

La situación de las drogas es un tema que ha sido abordado por un gran número de investigadores. Dichos estudios se han enfocado en medir la percepción de los ciudadanos respecto a distintos temas, que van desde la percepción general a las drogas, hasta la prevalencia del consumo de sustancias en la población. En América Latina, el Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Opinión Pública (OPDOP) deodysg.org, desde el 2011 ha realizado un trabajo anual englobando a países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Perú y Uruguay. Los resultados de dicho trabajo muestran cifras representativas sobre la situación de México respecto a la región, la percepción de la sociedad sobre algunos temas de interés en torno a este tema, y la evolución de la misma.

Interesantemente, las cifras muestran que la población mexicana considera que el consumo de drogas es un problema de seguridad ciudadana de forma más baja que toda la región. Estos datos son opuestos cuando se habla de salud pública, puesto que México es el país que más considera el consumo de drogas como un problema de salud pública, percepción que ha prevalecido constantemente desde el 2012 hasta el 2014. En general, sobre el consumo de drogas como un problema, solo el 8% considera que el éste no constituye un problema, manteniéndose cercano a la percepción a nivel regional, aunque esta cifra es más elevada si se analiza de forma longitudinal a los jóvenes, ya que representa al 10% de los encuestados.

De este modo, se entiende que para la población mexicana, el consumo de drogas representa mayor problema en materia de salud pública que de seguridad ciudadana. La mitad de los encuestados en general sostiene que la intervención policial y persecución hacia los consumidores no es una política efectiva para reducir el consumo de sustancia ilícitas. Asimismo, el 41% establece que la intervención militar tampoco es efectiva como medida para reducir el narcotráfico, aunque existe una diferencia relevante al contrastar entre jóvenes y personas mayores de 35 años, ya que los primeros sostienen en mayor medida la inoperancia de la política. La militarización de la seguridad pública en México es una realidad desde el sexenio del Presidente Felipe Calderón, por lo que este rubro puede estar basado en experiencia de primera mano, en vez de en hechos abstractos. Esto explica la diferencia significativa entre la respuesta de las edades, puesto que es posible que los jóvenes no hayan podido contrastar de manera eficiente la situación del país antes y después del proceso de militarización, para poder demostrar sus limitantes.

Es así que se entiende que no existe una resolución entre la percepción de la sociedad sobre el tema de la intervención policial y persecución hacia los consumidores como una política efectiva para reducir el consumo de sustancias ilícitas, pero sí se refleja la inclinación de la sociedad hacia la intervención militar para resolver el problema para reducir el narcotráfico. Sin embargo, una distinción debe realizarse, puesto que los primeros resultados hablan de la intervención policial hacia los consumidores para reducir el consumo, mientras que el segundo habla de la intervención militar para reducir el narcotráfico, estableciendo variables completamente distintas. La política de drogas actual en México ha dado pie a que los consumidores sean algunas veces considerados como narcomenudistas debido a la ambigua legislación respecto al tema, lo cual revela un indicio respecto al primer rubro.

Por otro lado, sobre la intervención militar para reducir el consumo, las cifras parecieran ser un tanto concluyentes a la inclinación de la sociedad para la militarización. Esto puede explicarse utilizando otras cifras dentro de la investigación. El 48% de la muestra general de México establece que la producción de drogas debe ser despenalizada o legalizada, el 47% cree que el comercio de drogas deber ser despenalizado o legalizado, y el 52% considera que el consumo de drogas debe ser despenalizado o legalizado. De este modo, es posible observar la diferencia entre los niveles de aceptación sobre la legalización o despenalización del consumo de drogas, respecto a los niveles de aceptación de la legalización o despenalización del comercio o producción de las mismas. De este modo, se entiende la preferencia que tiene la sociedad por la intervención militar para el combate al narcotráfico, debido a la baja aceptación respecto a sus actividades (producción y comercio) a diferencia de la aceptación hacia el consumo de las drogas.

Los resultados presentados por el OPDOP no son concluyentes, sino completamente exploratorios y un punto de partida para la discusión. Con la ayuda de unos se pueden determinar las razones del otro, aunque hacen falta investigaciones cualitativas respecto al tema. Sin embargo, las aquípresentadas generan una base por la cual se puede comenzar a analizar la posición en general de la población frente al tema de las drogas. La situación de las drogas deberácomenzar a cambiar poniendo al ciudadano en el centro. Aunque los resultados aquígenerados no sean los únicos, sípueden rescatarse algunas conclusiones. El problema de seguridad y salud que imputa el gobierno para oponerse a una reforma a la política de drogas se encuentra desmentido en el presente trabajo, ya que las encuestas indican que el 82% de la muestra no son consumidores recurrentes de marihuana, al igual que el 96% no son consumidores recurrentes de cocaína, y el 98% no lo son de pasta base. Lo anterior considerando que nunca han probado la sustancia, o en menor proporción, lo han hecho solo hace más de un año. De este modo, es posible concluir que el nivel de consumo en México no representa un riesgo para una reforma hacia una política de drogas menos punitiva.

En los últimos años, México ha experimentado un debate fuerte en el tema de política de drogas, con numerosos foros, congresos y conferencias. Durante este tiempo, hemos visto un cambio en cómo los medios cubren el tema, con tomadores de decisiones y la mayoría de las y los intelectuales hablando del tema de drogas como un problema de salud pública.  Estos cambios a nivel cultural podrían formar parte de la razón por la cual las encuestas demuestran un mayor conocimiento del tema, sin haber probado una sustancia ilícita.  Aunque el cambio en la retórica ha sido fundamental para transformar la percepción de las drogas en México, aún no hemos visto grandes avances en la política.  México sigue con una descriminalización inefectiva, con un presupuesto claramente balanceado hacia lo punitivo y sin un plan para cambiar la política interna. Que esta encuesta y los otros trabajos académicos sean un ejemplo de cómo se puede ir transformando y reformando nuestra política de drogas para que esté enfocada en la salud, en los derechos humanos y en el desarrollo.

*Zara Snapp es consultora sobre política de drogas con la Comisión Global de Política de Drogas. Obtuvo una licenciatura en Ciencias Políticas por la Universidad de Colorado en Denver y una Maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard.

Jorge Herrera Valderrábano es estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, y la Licenciatura en Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de México.