Bolivia: Generaciones jóvenes, miradas viejas

Por José Carlos Campero Núñez del Prado

El Estudio 2014-2015: Políticas de Drogas y Opinión Pública en América Latina (aquí)

La sociedad boliviana siempre fue identificada como una de las más conservadoras e intolerantes de América Latina en los estudios del Latinobarómetro, las cifras de los últimos tres años en la encuesta de consumo de drogas verifican aquello pero además refleja que las nuevas generaciones, preocupantemente, se encuentran replicando el mismo patrón de comportamiento que se evidencia en los elevados niveles de rechazo a políticas progresistas como la legalización del aborto, la tolerancia a la homosexualidad o el matrimonio igualitario, que en otras regiones del mundo son la bandera de las nuevas generaciones. A esto debe sumarse que al momento de abordar estas temáticas y otras como la legalización de las drogas, la presencia de gobiernos de izquierda o derecha no hace diferencia alguna en el grado de conservadurismo, intolerancia e ignorancia científica con los que se aborda la reflexión de la problemática y en consecuencia el abordaje de política pública.

En Bolivia se evidencia una tendencia elevada de la percepción tanto en la generalidad de la población como entre los jóvenes sobre la disponibilidad de drogas en el país, y no solo de las tradicionales como la marihuana o la cocaína sino también de todas las nuevas drogas de diseño.

En relación al consumo de drogas la principal evidencia se centra en la absoluta y total ausencia de información en el país que permita a los jóvenes o a sus familias, consumidores o no, identificar aspectos básicos de las diferentes drogas en cuanto a su composición u origen, sus efectos en la salud o las alteraciones conductuales que generan; lo permite evidenciar  asociaciones imprecisas como por ejemplo consumo de marihuana y violencia y, consecuentemente, identificar el consumo de drogas como una problemática de seguridad ciudadana y no como uno de salud pública. Es decir, una estigmatización del consumidor, problemático o no, como delincuente.

Y como la seguridad es un tema administrado por la policía y en algunos casos también por las FFAA, se evidencia que la población identifica mayoritariamente a las políticas represivas y de mano dura como vehículos “naturales” para combatir esta problemática. Consecuentemente, percepciones sobre la regulación (despenalización o legalización) de estas sustancias reciben un muy bajo apoyo, independientemente de grupo etáreo de la población encuestada.

Por otro lado, es evidente que el consumo de drogas ilegales en Bolivia se decanta por la marihuana como droga de principal uso; pero en términos de problemática, los niveles de consumo de cualquier droga o son muy bajos o inexistentes comparados a los de la región.

En cuanto a las drogas legales, éstas son percibidas mayoritariamente como “muy peligrosas” aunque su consumo, especialmente de alcohol, se encuentre ampliamente tolerado en todos los grupos etáreos y en todas las actividades culturales, religiosas, políticas o sociales.

A manera de conclusión, queda la preocupación por resultados de la encuesta que evidencian, para el caso boliviano, la intención de abordar problemáticas económicas, políticas y sociales del presente con posiciones y propuestas de política pública del pasado; de un pasado autoritario, conservador e intolerante tanto gubernamental como social.

José Carlos es presidente de Beta Gama y autor de diversos documentos y papers relacionados con temáticas de drogas