Estudio: Políticas de Drogas, Narcotráfico, Consumo y la Mujer

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INTRODUCCIÓN: Políticas de drogas y la guerra contra la mujer latinoamericanaPor Eduardo Vergara, Director de Asuntos del Sur y OPDOP [leer]

PRINCIPALES RESULTADOS

    • Un 55% de las mujeres latinoamericanas declara que accede a las drogas gracias a que se la regalan.
      La cifra más alta se encuentra entre las encuestadas de Bolivia donde llega al 72%.
    • Un 52% de chilenas y 58% de argentinas son las que piensan en su mayoría que la marihuana debería ser legal.
    • Un 46% de las mujeres latinoamericanas declara que la política nacional de drogas de su país es negativa o totalmente negativa.
    • Un 60% de las mujeres declara nunca haberse sentido discriminada mientras consumía marihuana y un 74% nunca haberse sentido discriminada por consumir alguna otra droga, versus solo un 52% marihuana y un 58% en otras drogas entre los hombres.
    • Las mujeres que menos se sienten discriminadas por su entorno al consumir son las argentinas llegando a un 70%. Estas son seguidas de cerca por chilenas y bolivianas con un 65% y un 64% respectivamente. En el otro extremo se encuentran las mujeres colombianas quienes un 62% afirma haberse sentido discriminada por consumir marihuana.
    • Una de las mayores diferencias entre hombres y mujeres se da por su ‘comportamiento de consumo’. Mientras el 63% de los hombres consumidores ha asistido a clases bajo los efectos de una droga ilícita, en las mujeres esta cifra llega a el 46%.
    • Un 74% de las mujeres declara nunca haber ido a sus trabajos drogada versus un 63% de los hombres.
    • Las mujeres se muestran más conservadoras que los hombres respecto de la legalización de la marihuana y de ser más alarmistas sobre el aumento del narcotráfico. Sin embargo ellas son quienes más preocupación manifiestan hacia temas como el poder adictivo de las drogas y sus efectos en jóvenes y menores.
    • Una amplia mayoría de las mujeres considera al adicto como un enfermo (83%). De esta forma, solo un 5% declara que considera al adicto como un criminal.
    • Un 72% de las mujeres considera que el narcotráfico ha sufrido un aumento en los últimos años, frente a un bajísimo 5% que cree que ha disminuido.
    • Entre las mujeres las opiniones y las evaluaciones de las políticas de drogas en América Latina son negativas. El 56% de las mujeres en México las rechazan, y en Chile y Argentina este rechazo supera el 50%.
    • Un 41% de las mujeres considera que la intervención policial no es una política efectiva para reducir el problema de la droga, mientras solo un 11% la considera la más efectiva.
    • Casi un 40% de las mujeres latinoamericanas considera que las campañas de sus gobiernos enfocadas en la prevención del consumo son negativas o totalmente negativas.
    • Es entre las mujeres de los estratos Medio Alto y Medio donde la opción de la legalización consigue más apoyo, con un 42% de las encuestadas en ese estrato adhiriendo la opción de legalizar la marihuana para controlar así su consumo. Además este estrato apoya ampliamente también la opción del auto-cultivo de marihuana con un 20% a favor.

PROPUESTAS:

  • Es necesario poner fin a los castigos desproporcionados sobre los y las vendedoras de drogas al por menor (menudistas). Miles de mujeres y hombres son castigados de la misma forma que se hace con los grandes narcos o incluso con mayor severidad que a homicidas y violadores. Los castigos, de ser necesarios, deben mantener la proporción. La venta al por menor o el cultivo de cannabis no pueden ser penados con cárcel. El eje central de la política de drogas no puede ser la represión penal.
  • Es necesario establecer políticas de reducción de daño especialmente pensadas en la mujer y con identidad latinoamericana. Esto como forma de reducir los daños causados no solo por el consumo de drogas como la pasta base (paco o bazuco), pero también de actividades como el tráfico, la violencia y otras actividades ilícitas relacionadas a la venta y consumo de drogas. En América Latina una estrategia de reducción de daños no puede estar enfocada solamente en la minimización de los daños sanitarios.
  • Miles de mujeres que hoy están tras las rejas por haber infringido leyes de droga deben ser liberadas por medio de procesos de amnistía que les permitan volver a re insertarse en la sociedad antes que sea demasiado tarde, y en el caso de las madres de familia, volver junto a sus hijos y seres queridos.
  • Es imprescindible , como primer paso, que todos los países de la región descriminalicen el consumo y porte de drogas para fines personales. Esto no solo pone nuevamente en el centro al ser humano, al tratarle con dignidad y respeto en el caso de ser un consumidor recreativo, y con ayuda y compasión en caso de ser problemático; sino que también ayuda a que los gobiernos puedan usar sus recursos de manera más eficiente y enfocándose en el desarrollo de políticas sanitarias y de reducción de daño en su sentido más amplio.
  • Desarrollar estrategias y políticas que permitan que las mujeres puedan salir de los círculos del crimen. Deben tomar lugar una serie de pasos que se asemejen a las estrategias de desarme, desmovilización y reintegración (DDR). Es la última etapa, reintegración, tal vez la más compleja e importante y donde las estrategias deben estar centradas. Los procesos sociales y económicos post participación en redes de tráfico deben asegurar que éstas vuelvan a reintegrarse como ciudadanas y participar nuevamente en actividades de empleo e ingresos.
  • Paralelamente, es necesario avanzar a escenarios donde drogas como la cannabis pueden ser reguladas de manera similar a como se hace con el alcohol. Regular es controlar una situación que hoy se ha excedido causando los nefastos efectos que ya conocemos.
  • La política orientada a la educación, prevención y rehabilitación no puede seguir dependiendo de los Ministerios o Secretarías enfocadas en la seguridad pública, como Interior. Sino que debe depender directamente del las Secretarías o Ministerios de Salud.
  • Es necesario avanzar en debates serios y basados en la evidencia científica sobre escenarios para regular otras drogas como la cocaína. Estos deben contar con la participación directa y activa de una amplia gama de actores políticos y gubernamentales.
  • La hoja de coca debe ser retirada de las lista de estupefacientes de la ONU y con ello quitar el foco de represión a los y las campesinas.
  • La cannabis debe ser retirada de las primeras categorías o primeras listas de drogas, donde en muchos países se encuentra categorizada junto con drogas como la heroína.

 

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Comunicado de Prensa: Mujeres latinoamericanas se sienten menos discriminadas por consumir drogas que los hombres y apoyan la legalización [leer]